CONVOCATORIAS

 

Revista Fuentes Humanísticas

Número 58

Paisajes, paseos y el acto de pasear

María Teresa Ocejo / Alejandro Ortiz Bulle-Goyri (coordinadores)

Paisaje en español, paysage en francés o paesaggio en italiano, refieren a lo que es propio de un país, o paese, es decir al ambiente regional o local de un determinado grupo social, a la dimensión de un asentamiento o grupo comunitario, a un ambiente o entorno con características rurales. Otra de las variaciones cuya raíz es la misma pero su significado es contextual a la cultura, es la noción de Landscape en inglés o Landschaft en alemán, espacio captado por la mirada de un sujeto observador, es lo que puede percibir en un territorio.

El sujeto que observa puede tener una óptica científica, técnica o artística. Otros modos de apropiación también pueden considerarse como un proceso por el cual diversas culturas definen nociones de paisaje que revela la importancia del ambiente para la sociedad agrupada en unidades básicas de organización. El sujeto vinculado con una relación del paisaje que contempla o se apropia de él, logra una mirada estética, otra experiencia es la vivencial o utilitaria cuando el paisaje se percibe como proveedor de recursos, también puede considerarse como paisaje el que inspira el sentido de pertenencia e identidad.

El posicionamiento del paisaje se da a partir de diversos acuerdos internacionales que se establecen a lo largo del siglo XX, pero la apreciación es una representación que se observa en las artes y la literatura desde tiempos inmemoriales. El paisaje como idea ha cambiado a lo largo del tiempo, su significado se ha transformado al relacionarlo con otros términos y disciplinas, comprende diferentes interpretaciones en diversos ámbitos, en las ciencias, tanto naturales como sociales que lo han considerado como parte de su objeto de estudio. Entonces es importante reconocer los distintos enfoques para definir el más apropiado y con ello lograr un conocimiento más profundo. Hasta entender que el paisaje es una manifestación cultural y un concepto complejo que se historiza. El estudio de las ciudades, de los espacios histórico, sociales y patrimoniales brindo elementos teóricos que se han retomado para el análisis conceptual tanto los paisajes como los sitios, usuarios, las prácticas y la construcción planeada o improvisada de los mismos.   

El paisaje y el entorno como patrimonio debe ser reconocido, protegido, mencionado, rescatado y evocar los imaginarios que produjeron y siguen generando en las sociedades: escenarios urbanos, rurales, jardines, parques, paseos, calles y recorridos pueden ser considerados como el resultado de procesos históricos-sociales particulares. Poseen la memoria de recuerdos religiosos, artísticos o culturales de lugares y prácticas colectivas, contribuyen también a la formación de las culturas locales, así favorecen el bienestar de los seres humanos y el arraigo de su identidad; además del grado de salud ambiental, y un elemento clave para el bienestar individual y social.

En este sentido las descripciones y representaciones artísticas e históricas de sitios emblemáticos son también motivo central para el rescate de los paisajes y las prácticas culturales de regiones o áreas precisas que dan identidad a una localidad. Por ejemplo, el reconocimiento de que la cuenca del Valle de México, misma que se caracterizó por ser una zona lacustre, lo cual se evidencia en cantidad de fuentes gráficas, literarias e históricas que muestran las especificidades geográficas y de estilos de vida en torno a estos espacios. Cabe también señalar sitios emblemáticos modificados o ya desaparecidos.

Esa ciudad que fue y ya no es. Una ciudad de lagos, rodeada de fresnos, pirules, sauces llorones y los imponentes ahuehuetes centenarios. Una ciudad llena de lagos, canales y ríos navegables, como el canal de la Viga que llegaba hasta el centro de la gran ciudad; como la retratara el grabador Casimiro Castro con atardeceres imponentes con los volcanes y la sierra del Ajusco de testigos, como también Landesio y Velasco la plasmaran en magníficos óleos. Eso casi se acabó. La ciudad de los paseos y de los sitios luminosos, frescos y floridos. Del bosque de Chapultepec a los llanos de Balbuena, de los canales de Xochimilco al gran lago de Texcoco. Ríos vivos que bordeaban la ciudad: el Consulado, el Magdalena, el de la Piedad, Mixcoac, que después se transformaron en avenidas y en rutas de trasporte colectivo. Ay ciudad, ya no eres lo que eras antes.

Se piensa que el gran paseo de la Ciudad de México era por antonomasia la célebre Alameda Central, o también podría decirse lo mismo del bosque de Chapultepec, con su propio lago y su castillo; de hecho, el gran paseo de la ciudad lo fue durante siglos el de Santa Anita. Siempre lleno de bullicio, fiesta, música y fandango. Flores, comidas, bebidas y algarabía. A donde llegaban los fuereños a admirarse de la belleza propia de la ciudad, así como los curiosos extranjeros que quedaban atónitos ante la alegría y la vitalidad de una ciudad orgullosa de sí misma manifestada en ese célebre paseo, ahora ya desecado y cubierto sin misericordia por el asfalto urbano implacable del siglo XX.

 

Motivo de nostalgia, de memoria, de tributo, pero también de reflexión conceptual será este número de la revista Fuentes Humanísticas dedicado a los Paisajes, paseos y el acto de pasear. Invitamos por ello a colaborar a quienes han trabajado o tienen algo qué contar de los territorios identitarios existentes o de ese mundo que fueron los sitios de recreo público y de esparcimiento en las ciudades o localidades; lugares hoy históricos, algunos desaparecidos por la modernidad y que el tiempo han cambiado por acción de la sociedad. Los trabajos podrán enviarse a la dirección electrónica de la Revista, ahí encontrar las normas editoriales correspondientes. Les esperamos con gusto.

Recepción de trabajos hasta el 26 de julio de 2019.

La presentación de originales se realizará vía electrónica dentro de la página web de la revista:

 

http://fuenteshumanisticas.azc.uam.mx/index.php/rfh/index

 

Para enviar un manuscrito es necesario registrarse en la revista (puede hacerlo aquí http://fuenteshumanisticas.azc.uam.mx/index.php/rfh/user/register)

Las normas editoriales y las Reglas de funcionamiento se pueden consultar en el sitio web: http://revistastmp.azc.uam.mx/fuenteshumanisticas/index.php/rfh/about/submissions#authorGuidelines

 

Informes y asistencia: fuentes@azc.uam.mx

 

 

 

Convocatoria

No. 59 (II semestre, 2019)

Coordinadoras: María Luna Argudín/Sonia Pérez Toledo

 

¿Una nueva concepción de la biografía?

La biografía, por lo menos, desde las Vidas paralelas de Plutarco, es un antiguo género que tradicionalmente sirvió para explicar el devenir histórico a través de las acciones de hombres extraordinarios que debían de servir de ejemplo para formar a los niños y jóvenes.

En México, con la consolidación de la Independencia en 1821, muy pronto comenzó a construirse un panteón de héroes y antihéroes cuya vida servía de ejemplo y legitimidad, que se disputaron las facciones políticas, como magistralmente indicó Edmundo O´Gorman en su discurso de ingreso a la Academia de Historia Mexicana en 1964. En esa ocasión el historiador presentó su estudio de la construcción en el siglo XIX de dos controvertidos próceres de la patria: Hidalgo e Iturbide, que forman una suerte de anverso y reverso de una misma moneda.  

En el México posrevolucionario a los héroes y antihéroes independentistas se sumaron los caudillos revolucionarios, que fueron recordados en las fechas señaladas por el calendario cívico al que puntualmente convocaron historiadores, juristas, literatos y periodistas, que produjeron una abultada historiografía apologética, que pintó personajes cada vez más planos y acartonados.[1]

Desde la academia norteamericana revisionista John Womack rompió en 1969 esta tradición con su ya clásico Zapata y la revolución mexicana. Un profundo estudio del caudillo y la revolución en el sur, pero sobre todo de los campesinos morelenses, para proponer una controvertida tesis: Emiliano Zapata exigió una reforma agraria y la restitución de las tierras a las comunidades al frente de unos campesinos que no querían cambiar y por eso hicieron una revolución. El estudio de Womack ejerció una indudable influencia en los estudios de la revolución mexicana, pero no vivificó el género biográfico.

Fue en la década de 1990 cuando la academia profesionalizada acudió a la biografía histórica. El primero, Enrique Krauze con Siglo de caudillos: De Miguel Hidalgo a Porfirio Díaz, una biografía colectiva que aborda a Hidalgo y Morelos, el imperio de Iturbide y la república de Guerrero, también al siempre controvertido general Antonio López de Santa Anna, así como al proyecto liberal de Benito Juárez y Porfirio Díaz. A este libro siguió Biografías del poder (1993), que gozó de una enorme recepción e impacto mediático, debido a la asociación de Krauze con la cadena de televisión Televisa.

En una nueva edición de los dos estudios señalados, Héroes y mitos (2014), Krauze insistió en que la Revolución mexicana tiene aún un prestigio mítico. Retomó la hipótesis que desarrollara Edmundo O´Gorman en Crisis y porvenir de la ciencia histórica en el sentido de que la Revolución mexicana expresó la tensión entre la cultura tradicional indígena, católica, española y un apremiante impulso de modernidad. Krauze divulgó esta tesis articulándola con su particular imagen de los caudillos.

El Pancho Villa (1998) de Friedrich Katz marcó un nuevo derrotero. Fruto de 20 años de trabajo, con una revisión bibliográfica exhaustiva de Villa y de la revolución mexicana y basado en el estudio de 43 archivos dispersos en muy variadas ciudades, Katz escribió la biografía de Villa y el villismo, inmerso en las condiciones socioeconómicas del estado de Chihuahua, que hicieron posible la sublevación, las cuales el caudillo modificaría con la División del Norte y la confiscación de haciendas. Katz no dejó de estudiar la dimensión internacional con la compleja relación entre el villismo y la Casa Blanca; ni el periodo 1915-1923, que el historiador calificó como “la decadencia moral del caudillo” caracterizada por el saqueo y el asesinato. Cierra su obra con el estudio de la leyenda de Pancho Villa.

Krauze y Katz se insertaron en el despunte de una nueva sensibilidad por la biografía novelada que comenzó a registrarse al mediar la década de 1980 con Morir en el golfo, (1985) de Héctor Aguilar Camín, que relató la historia de vida del líder sindical de Petróleos Mexicanos, La Quina. En los siguientes decenios confluyeron desde distintos campos políticos historiadores y narradores, pero todos contribuyeron a que este género se convirtiese en un auténtico best seller, que actualizaría la disputa por los héroes y antihéroes nacionales.[2]

Sin una recepción tan amplia como la que han gozado las biografías escritas por narradores, desde el profesionalizado taller del historiador y con un indudable impulso de la academia de tradición anglosajona revisionista, se han escrito nuevas biografías históricas que se proponen revisar una época mediante el estudio de la historia de vida de personajes políticos claves en la historia de la primera mitad del siglo XIX y XX mexicano.

El dossier se aproximará a la biografía histórica producida desde la academia en la última década, que ha consolidado una nueva concepción del género.

Se propone como objeto dar a conocer y reflexionar biografías escritas que han contribuido a transformar el conocimiento histórico en fuentes primarias, priorizando personajes históricos controvertidos y por ello mismo buscaron desmitificar la leyenda negra creada por sus coetáneos y que permanece viva ya sea en el imaginario o en la historiografía contemporánea.

Se convoca a los investigadores a que reflexionen sobre cuatro ejes: la elección del personaje histórico biografiado, la metodología, la manera en que construyeron la trama de la historia y su conceptualización sobre el papel del individuo en la historia.

Recepción de trabajos hasta el 13 de septiembre de 2019.

A través del sitio web:

http://fuenteshumanisticas.azc.uam.mx

fuentes@azc.uam.mx

 



[1] Debe por lo menos mencionarse muy notables excepciones, que emergían de una historia en vías de profesionalización como lo fueron José Fuentes Mares y los excursos de Daniel Cosío Villegas y desde el campo de la novela destaca Martín Luis Guzmán con La sombra del caudillo y Memorias de Pancho Villa.

[2] Narrador destacado en la disputa señalada ha sido Paco Ignacio Taibo II, con una muy larga producción entre las que destaca: Cárdenas de cerca: una entrevista biográfica (1994), Ernesto Guevara, también conocido como el Che (1996), y Pancho Villa: una biografía narrativa (2006). Siguieron diversos títulos con un débil soporte histórico, entre ellos, El cura Hidalgo y sus amigos (2007), Temporada de zopilotes: una historia narrativa sobre la Decena Trágica (2009), El Álamo: una historia no apta para Hollywood (2011).

 


 

 

C O N V O C A T O R I A   

P E R M A N E N T E:


La revista Fuentes Humanísticas abre sus puertas a los investigadores de todo el mundo dedicados a las Humanidades para que envíen artículos, ensayos, reseñas y comentarios críticos para su posible publicación en las secciones:

 

• Historia e Historiografía

• Literatura y Lingüística

• Educación y Comunicación

• Cultura y Estudios culturales

• Mirada crítica (comentarios y reseñas)

• Debate. Actividades y publicaciones

 

Los textos se someterán a un proceso de dictaminación; deberán ser inéditos, estar escritos en español, y llevar anexo, tanto en español como en inglés: título, resumen (5 líneas) y palabras clave; además de síntesis curricular (5 líneas), así como correo electrónico, teléfono (particular, institucional y celular). No se aceptan contribuciones que estén consideradas en otras publicaciones. Los autores de los trabajos elegidos que colaborarán en distintas secciones de la revista dan su consentimiento tácito para que estos se publiquen y difundan en formato impreso y electrónico.

 

La presentación de originales se realizará vía electrónica dentro de la página web de la revista:

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Dra. Teresita Quiroz Ávila, editora responsable.

Contacto: Álvaro E. Uribe, editor técnico.

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