FH Fuentes Humanísticas Fuentes Humanísticas 0188-8900 2007-5618 UAM, Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades 00012 Reseña … Y todos éramos actores en un siglo de luz y sombra de Gustavo Gac-Artigas … Y todos éramos actores en un siglo de luz y sombra from Gustavo Gac-Artigas Haro-Luviano de Rall Adriana * Universidad Nacional Autónoma de México. Correo electrónico: <aharo@alemania.unam.mx> Universidad Nacional Autónoma de México obattistini@gmail.com Jul-Dec 2018 30 57 1 5 21 12 2016 11 12 2017 Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons Resumen:

Reseña.

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Reseña.

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“Gac-Artigas crea un Quijote latinoamericano con un camión a modo de Sancho. Bajo el título Y todos éramos actores en un siglo de luz y sombra (Nuevo Espacio), Gac-Artigas relata las aventuras de un actor y amante del teatro en los siete capítulos y veintiocho cantos que resumen las andanzas que marcan el eterno viaje de la vida del héroe”. Así de espléndidas eran las referencias literarias destinadas a poblar el encabezado de la página electrónica que Priscilla Gac-Artigas compartió conmigo el día 26 de mayo de 2017.1

Encontrar al dramaturgo, actor y director de teatro Gustavo Gac-Artigas en el mundo virtual fue conmovedor. Lo veo y escucho leer de viva voz un fragmento de Y todos éramos actores en un siglo de luz y sombra en un video en youtube. Es la filmación de la mesa “Los escritores tienen la palabra” del congreso “Nueva York a la española”, en la que Priscilla enfatiza con gran sensibilidad: “Un congreso académico siempre es una necesidad y un alimento al espíritu”.

Los Gac-Artigas son generosos y comparten de ese alimento con el espíritu de aquellos que se acercan a escucharlos en palabras de su historia. Gustavo y Priscilla me envían, sin petición de por medio, un obsequio especial. De a poco se descarga en pantalla la edición virtual de Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra. El telón de mil pixeles se abre y entro al juego de luz y sombra, de sombra y luz en el que muy temprano intuyo el ritmo pausado de la prosa de Gustavo Gac-Artigas: Bella entre las bellas, Priscilla aparece con sus ojos de mirada profunda. Conozco las sonrisas afables de Melina y de Alejandro.

El índice, desde el centro del proscenio, coloca en primera fila los siete títulos de los capítulos que conforman la novela. Las alusiones a algunas las obras literarias y películas despiertan diáfanas y –como lo dicta la teoría de la recepción– establezco empírica y sin haber leído el libro mis propios vínculos: Joyce y “Retrato de un amor adolescente”, Neruda en nexo indisoluble con “Sube a nacer conmigo hermano”, “La razón de la sinrazón o la crítica de la razón impura” en clara relación con Kant y “Muelle de brumas” con la novela de Pierre Dumarchais y la película del entrañable Carné. Cada capítulo es un bucle en espera de desarrollarse, una espiral que pronto empezará a girar.

La salutación creada por Gac-Artigas tiene un sabor trágico con olor a Grecia antigua. Sus palabras me recuerdan a los pobladores de la Hélade, que acudían al teatro a contemplar la fatalidad de sus vicios mientras escuchaban las voces en desgracia de las máscaras y finalmente agradecer la fuerza modificadora de su Deus ex machina.

En segundos estoy de vuelta con Gustavo-narrador de Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra. Su palabra abraza a la Bella entre las bellas; se reconoce actor y testigo; invoca al Universo y sus prodigios para renacer gracias al poder generador de la palabra. La delicada selección de términos me impulsa a interrumpir el silencio para leer la salutación en voz alta y con mesura, tal y como lo hizo Gustavo Gac-Artigas aquella vez en Nueva York.

Conducida por su epígrafe, Gustavo-narrador –de la mano del célebre autor dublinés– me deja en la entrada del primer canto: “I. De como nuestro héroe bajó de la piedra para adentrarse en aguas turbulentas y empezar su travesía”. Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra desenreda, a petición de mi lectura, el primer bucle. En el segundo párrafo ya estoy sumida, junto al pequeño de tres años y tres meses, en la piscina. Lo acompaño. A su lado observo las burbujas ascendentes, las espirales que se forman ante su mirada y sobre su cabeza. Cuando cree que ha llegado el fin, una mano huesuda –a modo de Deus ex machina– aparece de la nada y ¡lo salva!… Detalles más, detalles menos, cae por primera vez el telón.

En la segunda escena, escucho al pequeño correr y reír en las laderas de Ñielol, en Temuco. Lo observo sobre su escenario. Lo recorre feliz en compañía de sus suaves arañas peludas, la madre de la culebra y el escarabajo de la luna que palidece de envidia ante los dedos en pétalo de La Bella entre las bellas. Líneas más adelante, un implícito Gac-Artigas deja caer el telón de su primer canto. Si quiero ver el escenario que Gac-Artigas ha diseñado para el segundo canto y conocer el origen de su militancia y acompañarlo en su viaje hasta “el festival mundial de la juventud en Bulgaria” (2015, p. 20) será necesario desenrollar el segundo bucle.

Ya bien adentro del tercer canto, una frase en especial se desliza en la caracola de mi oído interno. La escucho pronunciada por el eco de la nostalgia que invariablemente provoca el pasado en su calidad de irremediable: “Fue la primera vez que la historia nos borró de la historia” (Gac-Artigas, 2015, p. 23). Esta declaración no ha perdido su validez universal y es propensa a surgir de un momento a otro en cualquier coordenada geográfica.

En los días siguientes avancé, junto a Gustavo-narrador, por cada uno de los veintiocho bucles que vertebran los siete capítulos de Y todos éramos actores en un siglo de luz y sombra. Realizar el recorrido por los veintiocho cantos es dejarse llevar por el movimiento de una espiral equiangular, cuyos cortes sagitales son indicados al ojo y al oído por la oración u oraciones contenidas entre los signos de puntuación mayor. En cada bucle se suceden con discordante coreografía diversos escenarios que de a poco conforman un extenso mosaico de escenas simultáneas: Chile, teatros, Bolivia, manifestaciones, Valdivia, cuartos de hotel, Praga, praderas, toda Francia –desde la Provenza hasta Le Havre–, cúpulas de oro, Colombia, celdas, Chile, barrotes, un camión… el camión con sus pasajeros que, en cada ascenso y descenso, intentan sobreponerse a sus experiencias y sanar las heridas de una febril América Latina contagiada de dictaduras. Poco a poco, al igual que en la piscina, se vuelven incontables las burbujas-escenario que rotan inquietas en las órbitas de las espirales que sostienen a Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra. Desde las conjunciones de ese mosaico iridiscente de escenas y escenarios con su juego perpetuo de sombra y luz, Gac-Artigas describe con maestría el teatro de la vida en el que hasta el más discreto espectador se transforma en actor principal de su propio escenario.

Los puntos suspensivos que me indican el final de la lectura son el inicio de un desenlace no tradicional. La pieza que contiene el destino de los personajes aún no se ha escrito ni representado, tal como lo señalan las cinco hojas en blanco que suceden a la pincelada biografía y el nombre de la decena de libros y obras de teatro del autor.

Regreso a los puntos suspensivos del final de la novela. Acepto la invitación a imaginar otra vez la última escena: La Bella entre las bellas con su vientre transformado en latido y la pequeña con piecitos calzados de laurel acompañan a Gustavo-narrador en su recorrido por una nave flanqueada por vitrales quebrados.

Gustavo-narrador cierra los ojos, sube el último escalón y sonríe… Sonríe en perspectiva al cobijo de una araucaria labrada por los días funestos que han quedado atrás. La araucaria no aparece en esa parte del texto. Nació en mi lectura entre los fragmentos y las espirales de los veintiocho cantos, entre los espacios de los últimos puntos suspensivos.

En Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra, Gustavo Gac- Artigas, a través de la filigrana de su prosa, estimula el recuerdo e invita cordial a la lectura inteligentemente humana. Nos sumerge en el eco de palabras y silencios de una época que se ha marchado con paso doliente mientras nos rodea de un íntimo memorial humanamente sensible e inteligente.

Bibliografía Gac-Artigas, Ricardo (2015). Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra. Estados Unidos de América: Ediciones Nuevo Espacio, Biblioteca Gac-Artigas.. Gac-Artigas Ricardo 2015 Y todos éramos actores: un siglo de luz y sombra Tesis doctoral Instituto de Desarrollo Económico y Social, Universidad Nacional General Sarmiento

Los Gac-Artigas y yo nos conocimos en verano de 2017 durante el “Segundo Simposio Internacional Libros, viajes y viajeros” organizado por la Humboldt University, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. El 12 de julio, mes y medio después de la llegada del primer correo electrónico de Priscilla y tres semanas después de su obsequio, recibí de sus manos un ejemplar impreso que viajó al cuidado de Priscilla. Hoy, el ejemplar con su dedicatoria a tinta negra, acompaña a mi Quijote.

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Fuentes Humanísticas, Año 30, Número 56, I Semestre 2018, julio-diciembre 2018, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma Metropolitana a través de la Unidad Azcapotzalco, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Humanidades. Prolongación Canal de Miramontes 3855, Col. Ex-Hacienda de San Juan de Dios, Delegación Tlalpan, C.P. 14387, Ciudad de México y Av. San Pablo 180, Col. Reynosa Tamaulipas, Delegación Azcapotzalco, C.P. 02200, Ciudad de México • Tel. 5318-9125 y 5318-9441 • Fax 5394-7506 • correo electrónico: fuentes@correo.azc.uam.mx • Editor responsable: Dra. Teresita Quiroz Ávila. Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo de Título No. 04-2012-022215521300-203, ISSN 2007-5618, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número Maria Eugenia Herrera Godoy, diseño y producción editorial. División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Humanidades, Unidad Azcapotzalco yAv. San Pablo 180, Col. Reynosa Tamaulipas, Delegación Azcapotzalco, C.P. 02200, Ciudad de México;  fecha de última modificación noviembre de 2018. Tamaño del archivo 6.1 MB. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan la postura del editor de la publicación.

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