Las tutorías on-line de doctorado en el contexto de la cuarentena por COVID-19

On-line PhD Tutorials in the Context of the COVID-19 Quarantine

 

Elina Alejandra Giménez[1]

Verónica Mailhes[2]

Elking Araujo[3]

Barbara da Silva Santana Lopes[4]

 

Resumen

El propósito del presente artículo reside en mostrar cómo, a partir de la cuarentena impuesta a nivel global como consecuencia de la pandemia COVID19, se generó una metodología de tutoría on-line que no solo posibilita la interacción simultánea de un grupo de tesistas de doctorado con la directora-tutora, sino que promueve además el intercambio, la adquisición y la construcción colectiva de saberes que requiere la escritura de una tesis doctoral.

Palabras clave: reunión de tutoría on-line, escritura de tesis doctoral, pandemia

 

Abstract

The purpose of this article is to show how, from the global quarantine imposed as a consequence of the COVID19 pandemic, an on-line tutorship methodology was generated. It not only enables the simultaneous interaction of a group of PhD thesis students with the director-tutor but also promotes the exchange, acquisition and collective building of knowledge that the writing a doctoral thesis requires.

Key words: on-line tutorship, PhD thesis writing, pandemic

 

Recibido:6-06-2021

Aceptado: 14-12-2021


 

 

Introducción

Es sabido que, como género discursivo académico, la tesis de doctorado presenta tres instancias: proyecto de tesis, escritura de tesis y defensa de tesis. Esa especie de constructo discursivo o, en términos de Ciapuscio (2007), constelación o familia de géneros discursivos, configura el eje sobre el cual se han organizado las reuniones de tutoría de doctorado bajo la coordinación de la directora de las tesis, doctora Angelita Martínez, quien, a partir de la institucionalización de las medidas sanitarias de distanciamiento social impuestas como consecuencia de la pandemia COVID 19, decidió que los encuentros con sus doctorandos se llevaran a cabo online y que fueran reuniones conjuntas en las que cada uno de ellos expondría los adelantos de su investigación. Lo que nos interesa focalizar, específicamente, es el hecho de que, debido a las nuevas condiciones de trabajo, esos encuentros que, en tiempos normales hubieran sido presenciales e individuales entre la directora y el doctorando, pasaron a ser reuniones telemáticas en equipo en las cuales cada tesista pudo exponer y explicar las dificultades y los avances de la instancia en que se hallaba su trabajo, y recibir los comentarios del resto del grupo. Esto significó un gran avance para todos los tesistas puesto que antes de la cuarentena las reuniones de tutoría se limitaban, como ya se dijo, a la interacción presencial entre la directora y el doctorando. En ese marco de trabajo, el proceso de elaboración de la investigación, la toma de decisiones teóricas y metodológicas, la escritura, el análisis de los datos, los avances y los intercambios respecto de todo ese trayecto que impone la elaboración de la tesis doctoral, quedaban circunscriptos a especie de binomio director-doctorando que propiciaba a menudo, por razones tales como la distancia geográfica con el director o los diferentes horarios laborales, la sensación de soledad y aislamiento en el ánimo del doctorando (Miller y Brimicombe, 2004).

Cabe señalar que las cuatro tesis referidas en este artículo se enmarcan en el programa correspondiente al Doctorado en Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. Todas ellas tratan sobre temas relacionados con el funcionamiento del lenguaje y se interesan, muy especialmente, por fenómenos de variación lingüística, en distintos tipos de corpus, a partir del marco teórico propiciado por Columbia School Linguistic Society. Todo ese proceso, que tuvo lugar desde el mes de marzo hasta el mes de diciembre del año 2020, derivó en una nueva modalidad de práctica académica cuyos primeros resultados presentaremos a continuación, puesto que consideramos merecen darse a conocer.

 

De lo analógico a lo telemático: el nuevo desafío académico

La interacción a la distancia mediada por la tecnología ha presentado muchos desafíos. Algunos de ellos exceden las habilidades del tesista como, por ejemplo, los problemas de conectividad y los inconvenientes técnicos con los distintos dispositivos. Otros desafíos, sin embargo, ponen en evidencia nuevas necesidades de aprendizaje que, si bien hemos empezado a desarrollar con la llegada de la computadora a nuestros hogares[5], el pasaje de lo analógico a lo digital habilitó la adquisición de nuevas habilidades tecnológicas para llevar adelante distintas prácticas sociales —en nuestro caso— prácticas educativas y de investigación académicas. En este sentido, vale citar el artículo de Romero (2020) sobre el teletrabajo en el ámbito de la educación durante la cuarentena:

El profesorado universitario a nivel mundial, nacional y local asume uno de los más grandes desafíos: dejar su quehacer educativo cotidiano o emplear las modalidades legales alternativas como el teletrabajo, para dar continuidad a la formación de profesionales (Romero, 2020, p. 83).

 

Es obvio que nuestro espacio de trabajo ha cambiado. En el traslado, vimos, mientras avanzábamos, cambios significativos en la tutoría para el desarrollo de la tesis doctoral, una vez que se ha modificado, entre otras cosas, la dinámica entre la tutora y los discípulos.

Contamos, actualmente, con nuevos dispositivos semióticos y multimodales que conforman y configuran el espacio de interacción. A diferencia de los encuentros de tutoría presenciales, la modalidad on-line permite que los colegas acompañen el proceso y, además, que contribuyan con sus propios saberes:

La dinámica tutorial genera espacios no solo de colaboración, sino que además propicia relaciones sociales, donde los estudiantes muestran sus afectos, emociones, exponen problemas comunes en lo académico y en lo personal, y se apoyan en la búsqueda de soluciones, lo cual hace que se involucren y sean protagonistas de su aprendizaje (García, 2020, p. 87).

 

En estos encuentros hemos ido aprendiendo que esta nueva práctica discursiva que se está conformando incluye el constante perfeccionamiento de la propia alfabetización tecnológica. El proceso social está constituido por la convivencia de múltiples espacios-tiempos que se desarrollan en simultáneo. Coincidimos con Buzato y entendemos espacio como una moldura estable y definida y tiempo como una sucesión universal de momentos (Buzato, 2007). Bajo la necesidad de atender a las nuevas maneras de comunicar, escribir, trasmitir conocimiento, compartir ideas y concretar proyectos, empezamos a manipular, muchos de nosotros, por primera vez, un código nuevo. Las reuniones tutoriales en esta modalidad telemática posibilitaron explorar una nueva competencia. Con las devoluciones semanales de la directora-tutora y la exposición oral del proceso de cada tesis, pudimos desarrollar la capacidad de convertir una forma rígida de comunicación en algo más fluido. Esta nueva forma de comunicación fue facilitada por la experiencia y la perspicacia pedagógica de la directora-tutora respecto de las intervenciones y los aportes de cada uno de los tesistas. Dichos encuentros, que se prolongaban durante dos horas, se sucedían semanalmente. El trabajo online nos permitió exponer y discutir con el resto de los participantes, texto, cuerpo de datos, cuadros, imágenes, tablas, etc. Un proceso constante de construcción, constatación y transformación que nos ofrece las nuevas prácticas de lectura y escritura mediadas por las redes de comunicación.

Esta instancia propició, además, el acercamiento a las respectivas investigaciones de los colegas y el hecho de que cada uno estuviera en etapas distintas de su tesis contribuyó favorablemente con el intercambio de ideas y de bibliografía, posibilitando múltiples sugerencias recíprocas orientadas a enriquecer la escritura de cada una de las diferentes instancias. Por otra parte, la frecuencia semanal de los encuentros permitió “romper el hielo” y consustanciarnos con el trabajo de investigación. En este sentido, resultó fuertemente motivador poder mostrar los avances y compartir dudas entre quienes tenemos objetivos afines. El carácter integrador de la tutora fue fundamental para que el intercambio tuviera lugar. De esta manera, nos sentíamos parte de ese espacio durante todo el encuentro y no solamente en la exposición individual.

 

Del plan a la escritura de la tesis

La actividad de escribir una tesis de doctorado exige la capacidad de plantear conceptos de forma autónoma y personal, conjuntar los diversos postulados teóricos de forma cohesiva y eficiente para los fines investigativos, así como la necesaria autogestión para el diseño y la elaboración del trabajo (Arnoux, 2004). Aunque exigentes ya de por sí, estas destrezas no son los únicos elementos que debe poner en juego un candidato a doctor, pues la escritura de una tesis está atravesada, también, por otras variables, algunas coyunturales y otras de tipo “prerrequisito”. En esta última categoría están algunos conocimientos y habilidades de destreza —escritora e investigativa — que se suponen adquiridas por el doctorando. Sin embargo, no siempre es así, y el rol de tutor apunta precisamente a contribuir en acompañar al tesista en la adquisición de esas habilidades (Arnoux, 2004).

Ya se han visto evidencias, en experiencias universitarias, de que el grado de implicación del tutor está relacionado positivamente con la culminación de su trabajo  (Vera Guadrón & Vera Castillo, 2015). Su aporte, por lo tanto, adquiere un valor institucional y personal relevante —quizá no siempre explícitamente reconocido— que alcanza un carácter singular en el contexto de pandemia, al ser eje vinculante a través de los recursos telemáticos para la construcción de las tesis.

Es importante señalar que los tesistas hemos conformado un grupo heterogéneo en cuanto a nuestra procedencia (dos argentinas, una brasileña y un ecuatoriano) e investigamos temas lingüísticos diferentes: el uso variable del Futuro Sintético y el Futuro Perifrástico en el discurso político; el uso alternante de las formas que componen el Pretérito Pluscuamperfecto del Subjuntivo Español hubiera y hubiese + Participio en el discurso literario; el contacto lingüístico entre el español rioplatense y el portugués brasileño bajo la perspectiva translingüística, y las estrategias de cortesía verbal en intercambios comerciales en mercados populares de Ecuador.

El caso del tesista ecuatoriano presenta la particularidad de que reside, precisamente, en Ecuador. Asistir a tutorías presenciales, cada semana, en condiciones regulares —sin pandemia— le hubiera resultado imposible por razones geográficas, temporales e incluso económicas. Los beneficios de las tutorías online fueron notables, quizá como en ninguno de los otros casos. Su trabajo comprendió el cierre del diseño del plan para la aprobación institucional. Como ya hemos dicho, está centrado en las estrategias de cortesía verbal propias de los intercambios comerciales en mercados populares de Quito. El diseño del proyecto pudo realizarse durante los seminarios del doctorado y ajustarse durante la tutoría on-line. Una vez terminado y presentado a la institución para su aprobación final, la tutora sugirió iniciar una indagación exploratoria del objeto de estudio a fin de empezar a recabar datos, perfilar las áreas y elementos de investigación.

La política de confinamiento de ciudadanos aplicada tanto en Ecuador como en Argentina supuso el principal escollo para la elaboración de este proyecto. Los recursos tecnológicos nuevamente se convirtieron en una herramienta facilitadora del trabajo del tesista. Dado que resultaba imposible acudir a los comercios populares para obtener grabaciones en las que se pudieran registrar los intercambios verbales objeto de estudio, se trazó un recorrido exploratorio por las redes sociales en busca de videos que registraran esa realidad y constituyeran un bagaje de conocimiento previo a la observación participante en vivo.

El resultado fue provechoso en tanto se logró construir un pequeño corpus con cuatro grabaciones de diversa magnitud en las que se pudieron anticipar algunas de las estrategias de cortesía verbal empleadas y ciertos matices no contemplados hasta ese momento en el plan de tesis.

El género, así configurado, de la tutoría on-line abrió caminos y posibilidades de apoyo y de pre-construcción de la tesis que probablemente no se hubieran explorado en circunstancias ahora llamadas de “presencialidad”.

Por otra parte, la tutoría telemática también implicó un compromiso continuo de lectura, análisis y presentación de avances porque en la dinámica de asesoría con modalidad de taller, tanto las sugerencias de la tutora como las de los colegas tesistas constituían un aporte valioso que no se podía desestimar. Un clima de interés, de camaradería y hasta de suspenso nos hacía adoptar, de una semana a la otra, el compromiso de estar presentes y solidarizarnos en el debate. Aprovechar esa retroalimentación exigía un hacer y un dar en bien de un beneficio mutuo. Presentábamos avances esperando respuestas que nos permitieran generar nuevas ideas.

 

La escritura de la tesis

Si bien el egresado universitario ya está iniciado en el uso complejo del lenguaje escrito especializado, escribir una tesis de doctorado exige un entrenamiento discursivo de alta complejidad. En efecto, para esa tarea no es suficiente que el profesional logre la expresión personal de sus ideas o posea la capacidad de resumir un texto de estudio que acaba de leer. Escribir una tesis de doctorado es una actividad social de la que se espera que lo escrito contribuya a saber más sobre algún fenómeno. Dado que ese es el objetivo de cualquier investigador, escribir discursos académico-científicos implica, entre otras actividades, integrar la información obtenida de diversas fuentes, crear y organizar información, descubrir “lagunas” en la explicación de ciertos fenómenos, validar teorías con investigaciones empíricas o refutar otras con nuevos datos o nuevas interpretaciones de datos ya existentes, proponer nuevos enfoques sobre datos ya desarrollados y justificarlos con argumentos, interpretar la información de manera crítica, etc. (Cubo, Puiatti, Lacon, 2012).

En las reuniones tutoriales on-line a las que nos estamos refiriendo, todas esas actividades se llevaron a cabo bajo la coordinación de la tutora cuya amplia trayectoria académica posibilitó la rápida adaptación de la práctica tutorial a la nueva tecnología, considerando las necesidades de cada tesis en particular y valorando las opiniones y los aportes de cada uno de los tesistas que, como ya se dijo, podían comentar lo que cada uno de ellos compartía en cada encuentro respecto de la instancia de investigación y escritura en que se hallaba. Esa posibilidad trajo aparejados avances significativos que derivaron en interpretaciones más amplias de la información compilada y en un análisis más dinámico de los datos, así como también un modo de relacionarse más solidario y cercano entre todos los integrantes del grupo, hecho que nos motivó a escribir esta experiencia en forma conjunta.

Cabe señalar que, en el marco de esos encuentros, uno de los temas que surgió tempranamente fue el uso del lenguaje inclusivo o incluyente. Dicho uso apareció, naturalmente, en los mensajes informales que compartíamos los tesistas para acordar detalles tales como el orden de la participación, el tiempo disponible o las obligaciones laborales de cada uno; y la reflexión sobre el mismo fue encarada en las tutorías por la doctoranda cuya tesis estaba más avanzada, en tanto no se sentía representada en su condición de mujer en el uso del masculino genérico “nosotros”, muy frecuente en la escritura de la tesis.

Como sabemos, algunos países han adoptado, desde sus Universidades, la posibilidad de usar lenguaje inclusivo en los escritos académicos (Martínez, 2021). Sin embargo, dado que este hecho es un tema todavía muy controvertido (Martínez, 2019; 2019a) y que nuestro grupo está formado por tesistas provenientes de distintos países, con distintas posiciones sobre el tema, nos inclinamos por adoptar, como primera medida, la posibilidad de evitar el masculino genérico para reemplazarlo por expresiones normativas más incluyentes, del tipo “proponemos” o “por nuestra parte proponemos”, en vez de “nosotros proponemos.”

Finalmente, ante la realidad de que las reuniones tutoriales telemáticas semanales permitieron que, antes del tiempo que estaba previsto, una de las tesis pudiera estar finalizada, se incorporó la discusión sobre el proceso de preparación de la instancia conocida como “defensa de tesis”.

 

Preparación de la defensa oral de la tesis de doctorado

De acuerdo con la tradición argentina, la defensa de una tesis de doctorado consiste en la presentación oral de las principales ideas desarrolladas, en la que se pone especial énfasis en las conclusiones. Dicha exposición suele acompañarse de un apoyo visual para facilitar el seguimiento del hilo conductor argumentativo, tanto por parte del jurado como de los eventuales oyentes. Una vez finalizada la presentación oral, los miembros del jurado proceden a dar una opinión general sobre la tesis, en ciertos casos compartir alguna sugerencia y formular, de rigor, algunas preguntas sobre el tema.

Respecto de preparar una defensa eficaz de la tesis, Balester[6] (2016) afirma que la confianza es muy importante en este tipo de instancia en la que se tiene que defender el trabajo realizado durante tanto tiempo. Por consiguiente, es necesario prepararse de forma tal de poder sentirse seguro al momento de expresarse, ya que en la misma exposición el tesista construye su ethos[7] de experto en el tema.

Las sesiones de tutoría consolidaron la práctica de hablar ante pares críticos y de adquirir confianza; de expresarse en forma clara y pausada e incluso de medir los tiempos para dejar exponer al resto de los colegas. Esas prácticas construyen hábitos que posibilitan llegar a la defensa con mayor tranquilidad y decisión.

Por otra parte, si bien, una vez que se ha pasado por las instancias de escritura / realización de la tesis de doctorado, el tema se conoce en profundidad, ante la posibilidad de que los plazos institucionales se extiendan y pase el tiempo entre la entrega del texto y la fecha de la defensa oral, la práctica de relectura de la tesis nos permite consolidar seguridad al momento de defender el trabajo realizado. La confianza como se dijo anteriormente es la clave en la construcción del ethos de experticia en el tema.

En este sentido, la tutoría semanal a través de encuentros a distancia nos ayudó a tomar decisiones sobre el diseño de la exposición, sobre la representatividad de los ejemplos elegidos y sobre la relectura de los fragmentos más relevantes de la tesis. Estos intercambios con la directora de la tesis y con los otros doctorandos, que atraviesan etapas similares, resultaron muy motivadores, en una primera instancia, como hemos dicho, para el compromiso de una sostenida producción semanal y posteriormente para sentirnos más seguros en cuanto a las decisiones tomadas ante la mirada crítica del grupo que, a la manera de jurado, hacía preguntas y comentarios. En consecuencia, las reuniones de tutoría on-line resultaron ser, también, un aliado notable a la hora de preparar la defensa oral.

 

Conclusiones

Los encuentros de tutoría a partir de la interacción on-line propiciaron, entre otras cuestiones, no solo el intercambio de miradas analíticas y el debate crítico sobre los respectivos trabajos, sino también la valiosa posibilidad de compartir entre pares, que vivimos en ciudades o países diferentes, la reflexión sobre las dificultades propias de los distintos grados de complejidad que presenta cada una de las distintas etapas de elaboración de las tesis. La puesta en común de cada uno de los procesos de escritura individual fue enriquecedora para todos los doctorandos. Esa oportunidad de interacción nos invita a suponer que las reuniones telemáticas de tutoría que hemos llevado a cabo durante la pandemia COVID 19, podrán considerarse como una nueva práctica discursiva. Además, al abolir las distancias geográficas, constituye una herramienta indispensable en beneficio del complejo procedimiento que implicaba el arduo proceso de la elaboración de una tesis de doctorado en soledad.

Por lo tanto, es fundamental afirmar que esta experiencia sobre la que estamos reflexionando en este artículo derivó sin duda en una construcción colectiva del conocimiento en torno a las investigaciones y a la elaboración de cada trabajo que, en circunstancias normales, es decir, de no haber mediado las normas de distanciamiento social y las restricciones de circulación nacionales e internacionales, no hubiera sido posible. Consideramos, entonces, que podemos repensar el sentido del concepto reunión de tutoría y de la identidad de esta práctica discursiva para comenzar a proponer la idea del surgimiento de un nuevo género discursivo académico que engloba simultáneamente el diálogo, el intercambio constante en la exposición oral (acompañada de la versión escrita del trabajo), la toma de apuntes, los comentarios, la lectura de textos teóricos, la presentación de gráficos e, incluso, la puesta en escena de una representación del momento de la defensa.  

En otras palabras, lo que buscamos plantear, a modo de conclusión, es que la interacción on-line simultánea, coordinada por nuestra directora, propició y enriqueció la construcción colectiva de nuevos saberes y de nuevos procedimientos de investigación y escritura. Entendemos entonces que, a partir de la necesidad de recurrir a las aplicaciones telemáticas para continuar con las tareas académicas, entre las que se hallan las necesarias conversaciones con el director y la valiosa interacción con los colegas, la noción reunión de tutoría se resignifica, en el marco del género discursivo académico que conocemos como tesis y podría designarse desde ahora como reunión on-line de tutoría. Por último, resulta importante destacar que, aunque esté formalmente finalizado el período de cuarentena en Argentina, hemos tomado la decisión de continuar de manera telemática hasta finalizar nuestras respectivas tesis debido al óptimo resultado que, como acabamos de describir, hemos obtenido a través de la implementación de esa modalidad de trabajo. En un próximo artículo nos dedicaremos a mostrar nuevas derivaciones estratégicas de esta práctica discursiva que, por el momento, consideramos muy eficaz para implementar en el nivel de doctorado.

 

 

Bibliografía

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Barthes, R. ([1966]1972). Critique et verité, Editions du Seuil, Traducido por José Bianco: Crítica y verdad. Buenos Aires: Siglo XXI.

 

Cubo, L., Puiatti, H., Lacon, N. (2012). Escribir una tesis. Manual de estrategias de producción. Córdoba: Comunicarte. Lengua y discurso.

 

Martínez, A. (2021). La relevancia del discurso en la configuración de la gramática. El lenguaje inclusivo. En: M. C. Martínez Solís; E. Narvaja de Arnoux, A. Bolívar. Lectura y Escritura para aprender, crecer y transformar: 25 años de la Cátedra UNESCO. Ediciones RISEI. Recuperado de https://risei.org/editorial.

 

Vera Guadrón, L., & Vera Castillo, A. (2015). Desempeño del tutor en el proceso. TELOS. Revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales, vol.17, (no.1), pp. 58-74.

 

Hemerografía

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Romero, V., Palacios, J., García, S., Coayla, E., Campos, R., & Salazar, C. (2020). Distanciamiento social y aprendizaje remoto, Cátedra Villarreal8(1).

 

Cibergrafía

Balester, V. (2016). ¿Cómo prepararte para una defensa oral de una tesis? Recuperado de: https://www.universia.net/ar/actualidad/orientacion-academica/como-prepararte-defensa-oral-tesis-1144413.html

 

Ciapuscio, G. (2007). Géneros y familias de géneros: aportes para la adquisición de competencia genérica en el ámbito académico. Recuperado de https://www.conicet. gov.ar

 

 

 

 



[1] Universidad Nacional de La Plata / Universidad de Buenos Aires, literatura1967@gmail.com

[2] Universidad Nacional de La Matanza – Universidad Nacional de La Plata, veronicaessex@hotmail.com

[3] Pontificia Universidad Católica del Ecuador, elking.araujo@gmail.com

[4] Universidad Nacional de La Plata, barbarasslopes@gmail.com

[5] Está documentado que en Argentina las computadoras llegan a los hogares en 1970 (Caso, 2011).

 

[6] Valerie Balester es directora ejecutiva del centro de escritura de la Universidad de Texas y docente de inglés con una especialización en retórica y composición.

[7] Ethos es la imagen que el orador construye de sí mismo, a través de su discurso, por medio de cualidades morales que determinan el grado de confianza y crédito que puede merecer (Aristóteles, 2005; Barthes [1966]1972; Amossy, 2000; Maingueneau, 2002)